Se entiende por actividad física toda aquel gasto energético realizado por la musculatura esquelética (aparato locomotor) que supera el gasto producido por el metabolismo basal, es decir la energía necesaria para mantener el organismo en funcionamiento, todo garantizando las funciones vitales mínimas para vivir.

Aunque el deporte es una actividad física que cumple esta definición, la actividad física integrada a las actividades de la vida diaria (en el trabajo; en casa, en el transporte, en el tiempo de ocio) es la que tiene más incidencia en términos de prevención del sedentarismo y todas las situaciones patológicas que se pueden derivar de esta situación de inactividad física (enfermedad cardiovascular, obesidad, diabetes tipo 2, dislipemia, hipertensión arterial y otros).

1. Mejora la fuerza, la capacidad de movimiento, la flexibilidad y la resistencia cardiovascular.
2. Previene y mejora las malaltias cardiovasculares y metabólicas.
3. Ayuda a prevenir y tratar el exceso de peso.
4. Previene algunos tipos de cancer.
5. Mejora la salud articular y osea.
6. Ayuda a recuperarse después de una enfermedad o intervención quirúrgica.
7. Ayuda a estar más relajado y facilita el descanso y el sueño.
8. Mejora la memoria y la capacidad de aprendizaje.
9. Mejora el estado anímico y facilita las relaciones sociales.
10.  Ayuda a sentirse mejor y da más energia para realizar las faenas diarias.

 

Fuente: 100 Trucs per ser més actiu. Secretaria General de l’Esport i l’Agència de Salut Pública. Generalitat de Catalunya. Agrupació Mútua. 2015. Disponible en este enlace