Una alumna del Grado en Medios Audiovisuales, seleccionada para participar en el festival DocsBarcelona

La estudiante Zaida Abella del Grado en Medios Audiovisuales del TecnoCampus ha estado seleccionada para participar en la tercera edición del DOC-U por su proyecto El decorado de mi recuerdo. El DOC-U es una sección competitiva del festival DocsBarcelona dedicada a la exhibición de documentales creados por estudiantes de las distintas universidades catalanas. El premio consiste en una semana de alquiler de un equipo de rodaje valorado en 1.000 euros. El DocsBarcelona es el Festival Internacional de Cinema Documental, que tendrá lugar del 23 al 29 de mayo. 

Zaida Abella habla del su pieza y de todo el proceso de creación de un proyecto que empezó a raíz de la asignatura Documental de Creación que cursó en el TecnoCampus.

¿Por qué te interesaba participar en este concurso?
Soy muy fan de los festivales y a raíz de la asignatura de documental con Maria Soliña Barreiro, el género me encantó. En ese sentido, este es uno de los festivales referencia de cine documental tanto en Barcelona como a nivel nacional.

¿Qué historia explica el documental El decorado de mi recuerdo?
El proyecto se considera una pieza experimental poética porque no se caracteriza por una narración o historia sino por la atmósfera emocional que transmite al espectador. Una de mis preocupaciones vitales era dejar de oír de repente y, a partir de ahí, surgió la idea de conocer y grabar a una persona sorda. De esta manera, intentaría representar esa ausencia que me angustiaba. Tras diferentes encuentros y conversaciones con Edgar, con quien podíamos hablar gracias a que lleva un implante coclear y es oralista, se me planteó un tema más interesante: el recuerdo. 

El recuerdo puede ser un tema muy amplio… ¿Cuál es tu enfoque?
Según me explicó Edgar, no recuerda los sonidos a raíz de su discapacidad auditiva, únicamente podría llegar a imaginarlos si los asociase a las propias imágenes. Así, cada vez que habla con alguien después de un período corto de tiempo, no recuerda cómo es esa voz. En ese sentido, en el El decorado de mi recuerdo intento plasmar el valor del recuerdo, de la memoria, del ruido que dejan en nosotros los recuerdos día tras día. De algún modo, pretendo que cada espectador consiga llegar a sus recuerdos a través de los míos; ya que permito a cualquier persona mirar lo que hay en mi interior a través de la ventana translúcida que acabo construyendo.

¿De qué manera muestras el valor del recuerdo?
Representar el valor del recuerdo era un reto. Opto por salir a la calle y grabar lo real, la cotidianidad en días de lluvia, oscuros, de tarde noche porque la luz es más homogénea con la intención de crear ese ambiente de nostalgia y de melancolía. Sobre todo, utilizo símbolos como los pájaros, el agua, la velocidad del paso del tiempo, entre otros. Por ejemplo, el agua tiene un papel relevante porque es un factor de limpieza, purificador. El transcurso del agua es cíclico como la creación de los recuerdos y, por tanto, de la memoria.

Una vez terminado el proyecto, y visto en perspectiva… ¿Cuál es tu valoración con el producto final?
Estoy muy contenta, ya que no me esperaba este resultado, nunca había hecho algo así y en mi cabeza no podía imaginarlo hasta verlo acabado. Al final, siempre hay algo que se puede mejorar y en mi caso quizás sería la voz en off. Al ser un testimonio propio ha sido un tanto complicado grabar mi propia voz en frío. Quizás le daría un poco más de musicalidad a la voz, como alguna que otra persona ya me ha sugerido.

¿Qué consejo darías a los estudiantes de GMA que inician el Trabajo de Final de Grado este año?
Les diría que aprovechen al máximo la fase de investigación, se me hizo bastante corta con tantos cambios durante el proyecto. Creo que es importante empaparte de cualquier cosa, por muy remota que sea, aunque en un inicio creas que no tiene relación con tu proyecto. Por otro lado, tener las ideas cuánto más claras mejor y una buena organización de inicio a fin, haciendo hincapié en la última fase, como sería el montaje, que es realmente donde nace algo nuevo. Y por último, creer en uno mismo y apreciar las propias intuiciones.