Los préstamos participativos, una línea de financiación complementaria para pymes i start-ups innovadoras

“Un híbrido entre la financiación bancaria tradicional y el capital riesgo”. Así ha definido el responsable de operaciones de ENISA, Javier Sánchez, los préstamos participativos a la jornada de financiación celebrada hoy en el parque tecnológico y empresarial del TecnoCampus. La sesión se ha llevado a cabo conjuntamente con el director de Capital MAB de ICF, Emili Gómez, que ha explicado las principales líneas de financiación que se ofrecen desde IFEM, filial de ICF.

El préstamo participativo es un préstamo a largo plazo que acostumbra a reforzar los fondos propios de la compañía y que a menudo se puede adaptar a las necesidades de cada compañía. Ni avales ni garantías, patrimonio contable e intereses vinculados a los resultados son algunas de las características más relevantes de este tipo de préstamo.

En el caso de ENISA, pueden optar a este recurso financiero empresas y start-ups de todos los sectores, excluyendo el tecnológico y el financiero, que sean innovadoras, no necesariamente dentro del ámbito tecnológico. El director de Capital MAB, por su parte, ha destacado que se trata de un instrumento financiero pensado para “compañías que no tengan ningún déficit en el equipo, que tenga una prueba de concepto hecha y que demuestren ser capaces de crecer en métricas de negocio”. En este sentido, ha remarcado que los préstamos participativos que se ofrecen desde el IFEM son coinversions con inversoress privados para acelerar el plan de negocio.

Ambos ponentes han destacado que los préstamos participativos no son un instrumento financiero que compita con productos otras entidades bancarias, sino que son una línea de financiación complementaria para impulsar el crecimiento de pymes y start-ups que tengan un componente innovador.